Claireece Precious Jones (interpretada convincentemente por la debutante Gabourey Sibide) la tiene más que difícil.
Es negra en una sociedad que tiene la equivocada idea de que ser blanco es lo mejor que hay. Es gorda en un mundo donde estar demasiado flaco parece un mérito y no una enfermedad.
Encima, reside en un barrio marginal, donde sobra la violencia, las drogas, la basura y demás injusticias.
Como si fuera poco, su madre
(encarnada magistralmente por Mo’nique) abusa física y emocionalmente de ella.
Ah, la chica solo tiene 16 años, además tiene un hijo que sufre de síndrome de Down y que solo ve cuando la trabajadora social va a visitarlas, no vaya a ser que a la mamá de Precious le quiten la ayuda que recibe puntualmente del Estado.
Para más dolor, Precious está embarazada de una segunda criatura y el responsable de ambos pequeños es su propio padre, quien la viola desde hace años con la tolerancia y hasta envidia de su resentida esposa.
Sí, Preciosa es una cinta que muestra una realidad triste y dura, pero es el golpe a la conciencia que necesitamos para recordar, que todavía falta mucho por hacer en este punto azul del universo en materia de derechos humanos.
Esta muchacha no vive en el Tercer Mundo supuestamente localizado en algunos países de América Latina y África, su tragedia ocurre en Harlem. Sí, en el aparente desarrollado Estados Unidos, donde hay 37 millones de personas que sobreviven a la más atroz pobreza.
Una observación, si usted cree que la trama y el lenguaje de este drama es demasiado contundente y quizás hasta vulgar y excesivo, ni se le ocurra leer la obra en la que se basa, pues allí sí le da un ataque a su corazón.
La novela Push no tiene cortapisas, ni corrección política al momento de plasmar la maldad humana en su estado más salvaje.
Por eso, para que la audiencia no sufra tanto, el director Lee Daniels decidió agregar escenas idílicas, aquellas en las que Precious sueña que es rica, famosa y amada por muchachos guapos, especialmente blancos.
Lo que es aún más lamentable, Preciosa se basa en hechos de la vida real.
Al final no crea que verá una película donde su personaje principal se convierte en una poderosa ejecutiva o que será estrella de un reality show. No, la vida puede ser miserable y solo darle a ciertas personas algunos alivios, pero no un destino plenamente feliz.



